domingo, 31 de octubre de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
Fallece Javier Navarro responsable de seguridad de las giras de El Ultimo de la Fila y Manolo García
Tras un largo período luchando contra una maldita enfermedad, Javier Navarro ya no podrá volver a girar con la que quizás era su segunda família. Ha fallecido ese ángel de la guarda que Manolo García ha tenido tras de sí para correr habituales excursiones hacia el contacto directo con el público. Desde aquí nuestro pésame y ánimos a familia, amigos y compañeros por esta gran pérdida.
jueves, 14 de mayo de 2009
Manolo encandila al Principal
El cantante dedica su concierto en Menorca a Antonio Vega y a los payeses de la Isla
DAVID MARQUÈS
Como un torero tras una faena redonda. Así abandonó anoche Manolo García el Principal de Maó, un coso abarrotado en el que dio varias vueltas al ruedo. Por la energía que derrochó. Por el fervor incondicional de las 800 personas que lo abarrotaron. Y porque, literalmente, saltó micrófono en mano del escenario para pasearse por el patio de butacas y repartir manos y abrazos entre el personal. Más que nunca, Manolo García fue anoche el trobador del buenrrollismo. Ese artista sencillo y cercano, que arranca ovaciones en cada gorgorito de voz y saluda hasta al abuelete calvo del último anfiteatro. Un frontman colega, que reivindica «la esperanza contra el materialismo, la crisis y la gripe» y convierte los himnos de sus 28 años de trayectoria en un karaoke colectivo.
Todo fue inolvidable para los asistentes, tan entregados al músico como deseosos de espectáculos que, desgraciadamente, tan poco frecuentan por las salas de Menorca. «Teniu una illa polida i verda», les espetó -siempre en catalán- García, que aprovechó el baño de masas para practicar ecologismo a la carta. Habló del GOB y dedicó parte del concierto a los payeses de la Isla. La otra dedicatoria fue para el malogrado «rockero poeta» Antonio Vega, compañero de generación y autor de clásicos casi tan recordados como los acunados por el ex cantante de El Último de la Fila desde la pródiga década de los 80.
Precisamente, fue un tema nada célebre de aquella época, «¿Quién eres tú?», el encargado de abrir la velada. Los espectadores se estaban empezando a impacientar por los veinte minutos de retraso cuando irrumpió Manolo con sus siete músicos y, guitarra en mano, provocó los primeros aplausos de la noche. De inmediato, dejó la silla y, al son de «Sobre el oscuro abismo», inició sus característicos movimientos de cadera, cadenciados por un torrente de voz. Se reivindicó con «Aquí estoy», el primer guiño pausado a su último disco, que acompañó de los contorneos de la bailarina Marta Fernández, tan expresiva como protagonista desde entonces en escena.
Tras «Saldremos a la lluvia», García bajó a cantar «Pájaros de barro» entre el público y volvió loco al personal de seguridad, que hasta entonces había intentado en vano evitar cualquier foto que se tomara en la sala.Manolo les echó un capote a sus seguidores, que ya no dejaron ni un solo instante de inmortalizarle entre flashes. El single «No estés triste» precedió al recuerdo, que la banda desenterró con «Insurrección», el himno que enganchó a los treintañeros y cuarentones convertidos anoche en groupis. Un seguidor del Barça le acercó una camiseta de Etoo, que se acabó enfundando el guitarrista, y una solterona le lanzó un abanico, que el cantante no dudó en agitar a escasos centímetros de su banda. La rockera «San Fernando» -un ratito a pie y otro caminando- echó el telón al concierto, que tuvo dos tandas de bises. La primera cerrada con «Viernes» y la segunda, con ranchera. «Que seas feliz», le cantó, cual José Alfredo, al público de Menorca. Fue el colofón a dos largas horas de concierto y veneración al ídolo. Un héroe de nombre vulgar, Manolo, y apellido común, García. Nadie extraordinario, pero sí especial. Un artista con carisma. Un chaval para el que no parecen pasar los años.
DAVID MARQUÈS
Como un torero tras una faena redonda. Así abandonó anoche Manolo García el Principal de Maó, un coso abarrotado en el que dio varias vueltas al ruedo. Por la energía que derrochó. Por el fervor incondicional de las 800 personas que lo abarrotaron. Y porque, literalmente, saltó micrófono en mano del escenario para pasearse por el patio de butacas y repartir manos y abrazos entre el personal. Más que nunca, Manolo García fue anoche el trobador del buenrrollismo. Ese artista sencillo y cercano, que arranca ovaciones en cada gorgorito de voz y saluda hasta al abuelete calvo del último anfiteatro. Un frontman colega, que reivindica «la esperanza contra el materialismo, la crisis y la gripe» y convierte los himnos de sus 28 años de trayectoria en un karaoke colectivo.
Todo fue inolvidable para los asistentes, tan entregados al músico como deseosos de espectáculos que, desgraciadamente, tan poco frecuentan por las salas de Menorca. «Teniu una illa polida i verda», les espetó -siempre en catalán- García, que aprovechó el baño de masas para practicar ecologismo a la carta. Habló del GOB y dedicó parte del concierto a los payeses de la Isla. La otra dedicatoria fue para el malogrado «rockero poeta» Antonio Vega, compañero de generación y autor de clásicos casi tan recordados como los acunados por el ex cantante de El Último de la Fila desde la pródiga década de los 80.
Precisamente, fue un tema nada célebre de aquella época, «¿Quién eres tú?», el encargado de abrir la velada. Los espectadores se estaban empezando a impacientar por los veinte minutos de retraso cuando irrumpió Manolo con sus siete músicos y, guitarra en mano, provocó los primeros aplausos de la noche. De inmediato, dejó la silla y, al son de «Sobre el oscuro abismo», inició sus característicos movimientos de cadera, cadenciados por un torrente de voz. Se reivindicó con «Aquí estoy», el primer guiño pausado a su último disco, que acompañó de los contorneos de la bailarina Marta Fernández, tan expresiva como protagonista desde entonces en escena.
Tras «Saldremos a la lluvia», García bajó a cantar «Pájaros de barro» entre el público y volvió loco al personal de seguridad, que hasta entonces había intentado en vano evitar cualquier foto que se tomara en la sala.Manolo les echó un capote a sus seguidores, que ya no dejaron ni un solo instante de inmortalizarle entre flashes. El single «No estés triste» precedió al recuerdo, que la banda desenterró con «Insurrección», el himno que enganchó a los treintañeros y cuarentones convertidos anoche en groupis. Un seguidor del Barça le acercó una camiseta de Etoo, que se acabó enfundando el guitarrista, y una solterona le lanzó un abanico, que el cantante no dudó en agitar a escasos centímetros de su banda. La rockera «San Fernando» -un ratito a pie y otro caminando- echó el telón al concierto, que tuvo dos tandas de bises. La primera cerrada con «Viernes» y la segunda, con ranchera. «Que seas feliz», le cantó, cual José Alfredo, al público de Menorca. Fue el colofón a dos largas horas de concierto y veneración al ídolo. Un héroe de nombre vulgar, Manolo, y apellido común, García. Nadie extraordinario, pero sí especial. Un artista con carisma. Un chaval para el que no parecen pasar los años.
domingo, 10 de mayo de 2009
Manolo García, como un chaval
Con las entradas agotadas desde hace varios días, el artista no defraudó en su visita al público de Valladolid.
Con todas las entradas agotadas desde hace varias jornadas comenzó en Valladolid, el pasado viernes día nueve, la segunda parte de la gira 'Saldremos a la lluvia'. Los asistentes al Polideportivo Huerta del Rey estaban impacientes por ver en directo al cantante Manolo García, de hecho una vez dieron las diez de la noche, hora prevista para el inicio del concierto, no pararon de reclamar al grito de 'Manolo, Manolo', que el espectáculo comenzase. Fuera llovía, qué ironía, y dentro hacía mucho calor, un calor que sumado al humo que se fue concentrando en el recinto dificultaba un poco el acto de respirar.
A las 22.15 horas pusieron unas telas negras que iban de lado a lado del escenario para tapar a los músicos y a las 22.20 sonó por primera vez la voz de Manolo García con el tema '¿Quién eres tú?', desu antiguo grupo, El último de la fila. El público enloquecido ya tenía las fuerzas suficientes para disfrutar de un concierto de más de dos horas, con dos bises y varias salidas del músico al encuentro con su gente a pie de escenario.
Y es que, aunque haya pasado ya del medio siglo, está hecho un chaval. Será el espíritu libre del artista, la retroalimentación que tiene con el público en los conciertos que le dan toda la fuerza necesaria para afrontar las giras.
Dos partes
Se podría decir que el concierto de Manolo García se dividió en dos partes, la primera que se basó más en la presentación de su último disco, 'Saldremos a la lluvia', con temas como 'Morder el polvo', 'Los críticos amantes' o 'A lo lejos el río'. Y luego otra en la que fue mezclando los temas de siempre, los que muchos habían ido a escuchar y a sentir en directo como 'Pájaros de barro', 'Somos levedad', 'Insurrección' (de El último de la fila), 'A San Fernando' o 'Rosa de Alejandría'.
Además, también hubo tiempo para el mensaje comprometido con «hay un cambio climático, y es cosa nuestra, no de los políticos». Y, en otro aspecto igualmente importante, quiso dedicar el concierto a toda la gente que tiene una lucha digna.
Una auténtica fiesta de repaso por su carrera en solitario (tiene cuatro álbumes), y algunos clásicos de su época con Quimi Portet, aderezada por unos grandes músicos, una bailarina que da un punto diferente al espectáculo y una ranchera como última canción que se convirtió en el final de fiesta inevitable.
Con todas las entradas agotadas desde hace varias jornadas comenzó en Valladolid, el pasado viernes día nueve, la segunda parte de la gira 'Saldremos a la lluvia'. Los asistentes al Polideportivo Huerta del Rey estaban impacientes por ver en directo al cantante Manolo García, de hecho una vez dieron las diez de la noche, hora prevista para el inicio del concierto, no pararon de reclamar al grito de 'Manolo, Manolo', que el espectáculo comenzase. Fuera llovía, qué ironía, y dentro hacía mucho calor, un calor que sumado al humo que se fue concentrando en el recinto dificultaba un poco el acto de respirar.
A las 22.15 horas pusieron unas telas negras que iban de lado a lado del escenario para tapar a los músicos y a las 22.20 sonó por primera vez la voz de Manolo García con el tema '¿Quién eres tú?', desu antiguo grupo, El último de la fila. El público enloquecido ya tenía las fuerzas suficientes para disfrutar de un concierto de más de dos horas, con dos bises y varias salidas del músico al encuentro con su gente a pie de escenario.
Y es que, aunque haya pasado ya del medio siglo, está hecho un chaval. Será el espíritu libre del artista, la retroalimentación que tiene con el público en los conciertos que le dan toda la fuerza necesaria para afrontar las giras.
Dos partes
Se podría decir que el concierto de Manolo García se dividió en dos partes, la primera que se basó más en la presentación de su último disco, 'Saldremos a la lluvia', con temas como 'Morder el polvo', 'Los críticos amantes' o 'A lo lejos el río'. Y luego otra en la que fue mezclando los temas de siempre, los que muchos habían ido a escuchar y a sentir en directo como 'Pájaros de barro', 'Somos levedad', 'Insurrección' (de El último de la fila), 'A San Fernando' o 'Rosa de Alejandría'.
Además, también hubo tiempo para el mensaje comprometido con «hay un cambio climático, y es cosa nuestra, no de los políticos». Y, en otro aspecto igualmente importante, quiso dedicar el concierto a toda la gente que tiene una lucha digna.
Una auténtica fiesta de repaso por su carrera en solitario (tiene cuatro álbumes), y algunos clásicos de su época con Quimi Portet, aderezada por unos grandes músicos, una bailarina que da un punto diferente al espectáculo y una ranchera como última canción que se convirtió en el final de fiesta inevitable.
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