lunes, 22 de septiembre de 2008

2 noticias acerca del concierto de Cáceres


Manolo García aleja las nubes
El artista catalán reunió en su concierto en el Hípico de Cáceres a más de 6.000 espectadores Presentó en solitario su cuarto disco, 'Saldremos a la lluvia'

CRISTINA NÚÑEZ

Manolo García alejó definitivamente las nubes. La Agencia Estatal de Meteorología daba un treinta y cinco por ciento de posibilidades de que lloviera ayer. El cielo tenía, pues, la última palabra sobre el éxito de convocatoria del concierto. Y las nubes, cambiantes durante todo el día, se portaron bien, y eso que hubo truenos y una pequeña tormenta un par de horas antes de que empezara. 'Saldremos a la lluvia' se quedó sólo en eso, en el título del último disco y de su gira.

El cantante de Poblenou logró congregar ayer a más de 6.000 personas en el que casi puede considerarse el último concierto del verano en la ciudad. El catalán puso música a este final con relámpagos de fondo y olor a tierra mojada. Puntual, a las diez y cinco de la noche, se subió a un escenario cargado de cintas de colores y abrió brecha con 'Provincia de Río Negro', de su último disco. Sobre una escenografía muy étnica -estaba adornada con atrapasueños de los indios norteamericanos o gatos de la suerte chinos- fue desgranando este trabajo. Y el público le escuchaba tranquilo, pero tuvo que llegar un éxito reconocido por todos como 'El loco de la calle', de su etapa con 'El Último de la fila', para que aumentara la temperatura. García, con vaqueros y camisa de cuadros ejecutó una vez más su movimiento de hombros y brazos, su característico baile. Los que vieron de cerca aseguraban que está en plena forma.

Ecologismo

El artista catalán aprovechó su paso por Cáceres para lanzar su mensaje en contra del proyecto de la refinería de petróleo que está previsto construir en Tierra de Barros, y lo expresó con una pancarta. Mantiene una estrecha relación con el grupo conservacionista Adenex, y es un declarado defensor de la naturaleza. Apoyó también el proyecto de la capitalidad, que financió parte del concierto.

Manolo García se volcó con su público. Detalles como que sus empleados de seguridad ofrezcan agua a las personas que están en primera fila hablan de un trato inusual en el mundo del espectáculo. El cantante se bajó del escenario y se paseó por la arena del recinto Hípico de Cáceres, en donde se dio un verdadero de baño de masas, entre un público enfervorecido y volcado.

El de García es un público ecléctico, un grupo humano variado recogido durante las varias décadas de carrera exitosa. Sobre todo treintañeros, que eran apenas unos adolescentes cuando esta formación estaba en sus mayores puntas de éxito. Los que convirtieron casi en himnos canciones como 'Cuando el mar te tenga' o 'Ya no bailo al son de los tambores'.

Y entre los más de 6.000 fieles, hasta una novia, Sofía, que vestida de blanco y con zapatillas deportivas se había lanzado al concierto. A su lado, su nuevo marido, gran fan de Manolo, según comentó, aseguraba que nada mejor que sellar su amor yéndose de concierto. «Nos hemos casado a la una en el Palacio de la Isla y aquí estamos, terminando la fiesta». Ellos y sus invitados.

También había gente como Fernando, de 26 años, que sin ser «muy fan» del artista catalán aseguraba que siempre merece la pena acudir a un concierto en directo. «Por el ambiente, por la música, por los amigos».

El concierto de Manolo García es el tercero que se celebra en el Recinto Hípico de cáceres desde que arrancó el mes de septiembre. Aunque había dudas sobre la afluencia de público a esta cita después de que Miguel Bosé congregara a 6.000 personas el pasado jueves, el público respondió perfectamente a este cantante de largo recorrido, amante de la naturaleza y de las cosas sencillas.

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Manolo García: «Somos seres pensantes, pero no inteligentes»

El cantante catalán presenta esta noche en el recinto Hípico de Cáceres 'Saldremos a la lluvia', su cuarto disco en solitario

20.09.08 - CRISTINA NÚÑEZ

Que el tiempo pasa y lo hace muy deprisa queda patente repasando carreras como la de Manolo García. En el inconsciente colectivo de los que le siguen parece indisolublemente ligado, todavía, a 'El Último de la Fila' pero hace años, ya una década y cuatro discos, que camina solo. Esta noche, a las 22,00 horas, actúa en Cáceres y presenta 'Saldremos a la lluvia', su último trabajo, grabado en Creta.

El pasado miércoles, mientras conducía camino a un concierto, como en el video 'No estés triste', respondía a este diario por teléfono, a través del manos libres. «Me atropello a mi mismo» reconoce cuando reflexiona sobre la dificultad de ser coherente con ciertos principios mientras se vive en sociedades como las de ahora, aceleradas y llenas de reclamos para el consumo. «Habitualmente no conduzco ni llevo móvil, pero a veces lo necesito», se justifica. Porque Manolo García es un artista, sí, y vende discos y hace promociones y llena estadios, pero también está muy preocupado por la naturaleza y el Medio Ambiente, y toma partido. «Somos seres pensantes, pero no inteligentes», se lamenta, pensando en el daño que, dice, se hace sin pensar en el futuro, de una forma egoísta.

García, que ya ha logrado vender unas 4.500 entradas anticipadas para el concierto de esta noche -cuestan 25 euros- es un viejo amigo de Extremadura, y mantiene el contacto con la asociación conservacionista Adenex. «Extremadura es uno de los lugares de España en los que podría vivir sin problemas», afirma. Y no suena falso, porque muchas veces se le ha visto por la región. Actuando -la última vez fue en Mérida- pero también plantando árboles.

En el concierto de esta noche tocará unas ocho canciones de su último trabajo y un puñado de sus otros cuatro discos. ¿Y de 'El Último? «Sí, toco alguna, pero por respeto a Quimi -Portet, el otro componente de la banda-, no toco más, nos separamos hace diez años», explica.

Sobre la coincidencia con Miguel Bosé, que actuó el jueves en Cáceres y con el que, sin proponérselo, ha mantenido un pulso en la taquilla, asegura que el no tiene nada que ver. «Si hubiera estado en Cáceres probablemente hubiera ido a verle y me hubiera tomado después un cubalibre con él, me parece todo un profesional», señala, sin que asome ningún viso de rivalidad. Y uno se le imagina con su cara de buen hombre.