domingo, 26 de octubre de 2008

Resumen de prensa del concierto de Coruña...


Manolo García reúne a 5.000 espectadores en el Coliseum

G. MALVIDO / R. BRUÑA. A CORUÑA

Con su manera de interpretar todo lo que pasa a su alrededor y de vivir la música llegó ayer Manolo García al Coliseum, para presentar ante casi 5.000 incondicionales los temas de su nuevo trabajo, Saldremos a la lluvia, el tercero que edita desde que se separó de su formación de toda la vida, El último de la fila.

García, que ayer se bajó del escenario para mezclarse entre el público, se resiste a ser un juguete en manos de las discográficas y es por ello que sus canciones suenan a libertad, a lo distinto que ha querido ser desde que inició su andadura en solitario. Pero sonaron, también, algunas de las canciones que han llevado a este hombre de nombre tan común a los mayores escenarios de España y a los puestos más altos de las listas de ventas.

Los 5.000 espectadores que acudieron al recinto de Someso para ver el único concierto que García ofrecerá en Galicia se llevaron en los bolsillos, no arena, como rezaba el primero de los discos del de Poblenou, sino más de una veintena de recuerdos hechos canción; casi treinta temas que pusieron banda sonora a una época de cambios, de revolución en el mundo de la música y de resistencia de los que luchan, como García, por ofrecer una propuesta diferente a la que imponen, por norma, las multinacionales discográficas. La lucha de ayer fue contra los fallos de sonido.

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Manolo García precipita su universo musical sobre el Coliseo (Ideal Gallego)

No había tormenta a la que salir fuera del Coliseo, pero sí una tromba de fans dispuestos a balancearse entre el pop y el rock melódico y a arropar al que hace diez años dejó de ser El Último de la Fila.

Manolo García presentó ayer en la ciudad una muestra de su cuarto trabajo en solitario, “Saldremos a la lluvia”, con una decena de temas que marcaron el ritmo poético, ecléctico y hasta surrealista que caracteriza al solista catalán, que repasó otros tantos temas de su pasado en un concierto entregado en el que tuvo que sobrellevar un fallo de sonido que casi apagó por completo su voz al cantar el single “No estés triste”.

“Se me deran a escoller non sei que escollería: entrar na Coruña de noite ou no ceo de día”. Con esa frase se ganó al público a su salida al escenario, un entorno en el que se reflejó el mestizaje y la interculturalidad que abordan sus letras. Figuras de gatos chinos con su saludo incesante compartían escena con atrapasueños y otros cachivaches coloristas. Manolo García irrumpió puntual para abrir fuego con “Provincia de Río Negro”, una letra empapada de instinto animal de la Patagonia argentina. Siguió con “Malva”, una canción de desamor de su álbum anterior -“Para que no se duerman mis sentidos”-. Luego, su voz estuvo acompañada por la danza tribal de una una figura castigada por una banderilla de toro. El tono subió después, cuando el cantante se despojó de su chaqueta y la arrojó al público. “Manoliño, volve pronto”, suplicaba una pancarta.