jueves, 16 de octubre de 2008
"Sólo tengo una oportunidad de enamorar y sorprender al oyente: si yo mismo me sorprendo"
Manolo García defenderá mañana (21.30 horas) en el Velódromo de Anoeta su cuarto álbum de estudio, 'Saldremos a la lluvia', que coincide con el décimo aniversario del inicio de su carrera en solitario después de la disolución de 'El último de la fila'
Donostia.'Saldremos a la lluvia' es el título de su último disco, pero, Manolo García, ¿busca la lluvia para limpiar las heridas o para recabar energía?
Yo creo que para recibir energía, porque las heridas se lavan en privado y si sales a la lluvia todo el mundo está debajo intentando chapotear. Pero sí que es verdad que el título es una metáfora que va por el lado de regeneración, de intentar quitar la mugre que, quieras o no, todo el mundo va acumulando con el paso de los años. Perdemos esa mirada inocente que teníamos cuando éramos niños y, por eso, es bueno hacer lo que los católicos llaman acto de contricción, meditando y proponiéndose enmendar errores. Más bien sería un canto de esperanza.
Una lluvia que entronca además con la batalla ecologista que mantiene desde hace 18 años, una causa, el ecologismo, que ahora parece estar de moda y, por lo tanto, ¿no todo lo que está de moda es malo?
Tiene un peligro, y es que las cosas que están en boca de todos se normalizan. Luego ese furor pasa y todo sigue como antes o camina en otra dirección. Esta no es una batalla mía personal enconada, no pretendo tener una actitud de abanderamiento en la que muestro la verdad; yo no tengo ninguna verdad, sólo tengo mis ideas, como todo hijo de vecino. Pero sí es cierto que existe un clamor científico, no sólo entre la población, por lo que ya no es sólo una moda. Científicos de todo el mundo están dando cifras y datos que alertan sobre el problema que puede caernos encima si no se enmienda el camino en el que estamos. Desde hace muchos años, como ciudadano, me he involucrado en grupos ecologistas que luchan por lo que objetivamente es beneficioso para todos, y sigo ahí. Esto no significa que ahora deje la música para convertirme en un Al Gore (risas). Pero también digo una cosa muy sincera, entre un músico de rock que me está vendiendo coches o un músico de rock que me está concienciando socialmente sobre problemas, prefiero esta segunda opción.
En este nuevo trabajo, ha mostrado cierta querencia por los instrumentos y los sonidos griegos, ¿por qué este particular viaje musical?
Tengo querencia a la aventura y a jugármela, me parece muy aburrido jugar a una carta segura. Y, si como compositor me aburro trabajando, voy a aburrir al oyente. Sólo tengo una oportunidad de enamorar y sorprender al oyente; si yo mismo soy sorprendido. Para mí, el viaje a Creta ha sido importante, como lo fue en el anterior disco el viaje a Brasil. Se trata de trabajar con músicos a los que no conozco de nada y ver qué sucede, experimentar y buscar caminos diferentes que no te lleven al éxito fácil. Yo no tengo ánimo de pasar por caja, tengo un ánimo creativo, un ánimo de músico... que luego esos discos se vendan, gusten, y me permitan hacer giras, miel sobre hojuelas, evidentemente también busco eso. Pero no es la primera idea que tengo cuando me pongo a trabajar... cuando me pongo a trabajar la primera idea es ser feliz, y buscar la emoción y la poesía de los días y de mi vida.
Una parte creativa, la de Manolo García, que es casi incontinente pero que, habitualmente, también se encuentra con la dificultad de trasladar a sus concierto toda esa aventura musical que ha grabado en el estudio, ¿cómo ha resultado esa transfusión en el caso de 'Saldremos a la lluvia'?
Creo que dan muy bien, por lo menos la gira sigue adelante. Además, en algunos conciertos, Stelios Petrakis, el músico que toca la lira en el disco, a pesar de estar muy solicitado, ha tocado con nosotros. Pero, cuando no puede venir, lo soluciono perfectamente con mi banda. No me puedo permitir el lujo de traer a todos los músicos que grabaron el disco porque, entonces, en lugar de un grupo de rock seríamos una orquesta sinfónica, ya que, ahora mismo, sobre el escenario ya somos nueve e incluso diez. De hecho, ha días en los que el técnico de sonido querría estrangularme.
Por otra parte, y al margen de contar con muchos y diversos músicos, Manolo García se está destapando como un notable multiinstrumentista, ya que en el último trabajo ha grabado desde teclados hasta baterías y guitarras, al margen, por supuesto, de cantar.
Soy aprendiz de todo y maestro de nada. Yo empecé en la música iniciándome en los rudimentos de la batería, de ahí pasé a varias orquestas de las que tocan en bodas y fiestas, compaginando la batería y la voz. Eso me sirvió para tener unos conocimientos básicos de teclado y guitarra para componer. Pero, ahora, en directo, tengo la suerte de llevar una banda excelente con la que trabajo muy a gusto y de la que estoy muy orgulloso. Eso me permite tirarme el rollo y tocar otros instrumentos en alguna canción, pero son ellos los que llevan el peso. Sin embargo, sí que a la hora de grabar me voy a animando porque creo que el sello propio es importante en este aspecto, y la verdad es que me salen cosas curiosas, que, como productor de mis discos, quiero que estén ahí. No hay nada más triste en un disco o en un artista que sonar a clon o a copia.
Algo que ha vivido en sus propias carnes con alguna banda de cierto renombre...
No soy una persona que tenga enconamientos con artistas que, a mi juicio, estén en un camino equivocado. Yo no soy nadie para decir a otro artista lo que hay que hacer. Pero, evidentemente, en los caminos del arte no está permitida la copia. Las cover (versiones) son un género menor, no tienen mérito; el mérito está en la impronta, en la creación y en tener un camino propio en el que luchas contra la selva a brazo partido hasta conseguir dejar una senda que se convierte en tu herencia y tu valor. Pero, repito, no soy nadie para ningunear, cada cual sabrá lo que hace; eso sí, luego el tiempo pone las cosas en su sitio.
Su técnico de sonido se volverá loco al trabajar con tantos músicos en los conciertos, pero a Manolo García, al disponer de tantas canciones editadas, le habrá pasado algo parecido al hora de elaborar el repertorio de esta gira.
Así ha sido. De hecho, tengo problemas serios con el grupo por mi afán de tocar más canciones en cada concierto, y eso que ahora ofrecemos recitales de más de hora y media. Pero, es que hay canciones que tengo que tocar porque me gustan a mí y al público, aunque, la verdad, cada día es más complicada porque sólo con El Último de la Fila teníamos casi 200 canciones, yo, en solitario, tengo más de 100... más las de Los Rápidos y Los Burros. Al final, mi nombre está puesto como autor en 380 canciones, y no puedo llevarlas todas. A veces me he planteado hacer un maratón de 24 horas, en un sitio cómodo, con camiones de bocadillos, coca-cola y cerveza (risas). Y yo creo que algo parecido haré algún día.
Siguiendo el hilo del repertorio, ¿es de los pocos artistas que no se siente incómodo interpretando canciones que compuso hace diez años, a pesar del paso del tiempo o del cambio de forma de vida?
Efectivamente. Yo puedo tocar todas las canciones de mis diferentes etapas, aunque evidentemente nadie es quien fue... Creo que siempre he sido consecuente en mi idea musical y en mis textos, y eso hace que canciones como Huesos o Navaja de papel me parezcan geniales ahora, las puedo tocar y las voy a vivir de nuevo; no me avergüenzo.
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