Con las entradas agotadas desde hace varios días, el artista no defraudó en su visita al público de Valladolid.
Con todas las entradas agotadas desde hace varias jornadas comenzó en Valladolid, el pasado viernes día nueve, la segunda parte de la gira 'Saldremos a la lluvia'. Los asistentes al Polideportivo Huerta del Rey estaban impacientes por ver en directo al cantante Manolo García, de hecho una vez dieron las diez de la noche, hora prevista para el inicio del concierto, no pararon de reclamar al grito de 'Manolo, Manolo', que el espectáculo comenzase. Fuera llovía, qué ironía, y dentro hacía mucho calor, un calor que sumado al humo que se fue concentrando en el recinto dificultaba un poco el acto de respirar.
A las 22.15 horas pusieron unas telas negras que iban de lado a lado del escenario para tapar a los músicos y a las 22.20 sonó por primera vez la voz de Manolo García con el tema '¿Quién eres tú?', desu antiguo grupo, El último de la fila. El público enloquecido ya tenía las fuerzas suficientes para disfrutar de un concierto de más de dos horas, con dos bises y varias salidas del músico al encuentro con su gente a pie de escenario.
Y es que, aunque haya pasado ya del medio siglo, está hecho un chaval. Será el espíritu libre del artista, la retroalimentación que tiene con el público en los conciertos que le dan toda la fuerza necesaria para afrontar las giras.
Dos partes
Se podría decir que el concierto de Manolo García se dividió en dos partes, la primera que se basó más en la presentación de su último disco, 'Saldremos a la lluvia', con temas como 'Morder el polvo', 'Los críticos amantes' o 'A lo lejos el río'. Y luego otra en la que fue mezclando los temas de siempre, los que muchos habían ido a escuchar y a sentir en directo como 'Pájaros de barro', 'Somos levedad', 'Insurrección' (de El último de la fila), 'A San Fernando' o 'Rosa de Alejandría'.
Además, también hubo tiempo para el mensaje comprometido con «hay un cambio climático, y es cosa nuestra, no de los políticos». Y, en otro aspecto igualmente importante, quiso dedicar el concierto a toda la gente que tiene una lucha digna.
Una auténtica fiesta de repaso por su carrera en solitario (tiene cuatro álbumes), y algunos clásicos de su época con Quimi Portet, aderezada por unos grandes músicos, una bailarina que da un punto diferente al espectáculo y una ranchera como última canción que se convirtió en el final de fiesta inevitable.
domingo, 10 de mayo de 2009
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